Charo Chic Cakes

sábado, 21 de junio de 2014

Un pequeño recuerdo de mis primeros meses como emigrante

El 6 de septiembre del año pasado aterrizaba en el aeropuerto de Doha, una mezcla de emociones y sentimientos se mezclaban, miedo, ilusión, tristeza, alegría, vamos todo un batiburrillo que mi estomago no dejaba de sufrir.
Como primera toma de contacto 49 grados,un 100% de humedad, 19:30 de la tarde y ya noche cerrada, Dios!!! que calor desprenden los motores…inocente de mi.
En mi maleta, sólo lo necesario, como dice alguno por aquí 24 kg/ 24 horas, nunca sabes si vas a tener que salir corriendo, aunque tengo que reconocer,que me la salte un poquito y me traje mi termomix.
De momento me esperaba unas semanas llenas de papeleo, me rio yo de la burocracia española…
Para poder vivir aquí necesitas un Sponsor, que dicho así suena muy bien…pero realmente lo que significa, no es que te vayan a pagar por llevar en la camiseta Coca Cola, si no que desde ese momento tienes un dueño, en mi caso mi sponsor es mi marido.
Como primera toma de contacto y para ponerte en tu sitio, me levantan de una fila reservada solo para hombres, si es que me gusta vivir peligrosamente …a quien se le ocurre sentarse al lado de un hombre, vamos por Dios…
Ahora toca demostrar que estas sana, sanísima, así que te llevan a una especie de barracón donde te hacen pasar de 10 en 10, para hacerte una radiografía, cual es mi sorpresa cuando veo a las hindúes poniendose una batita directamente del cubo de la ropa sucia, busco una salida para poder escapar corriendo todo lo rápido que la temperatura exterior me permita.
Descubro una estantería con batas dobladas y aparentemente limpias, como no hay forma de huir decido ponerme una y juntarme al grupo multicultural.
Mientras espero, no puedo dejar de acordarme de Zapatero y su alianza de civilizaciones, seguro que estaría encantado de vivir esta experiencia.
Al entrar en la sala, la operaria de turno te grita que te hagas un moño, quizá un moño italiano, uno de bailarina con su redecilla?ante la duda y la falta de peluquera decido hacerme un recogido informal.
Una vez radiada por mil partes, pasas a un despacho, donde otra operaria igual de simpática, te coge el brazo, te da una hostia en la vena, te pincha y luego mueve la aguja intentando adivinar por donde sacarte la sangre, que ya la tienes coagulada.
A punto de desmayarme me da una toallita con alcohol, no se si esnifarla o directamente bebermela.
Bueno pues ya con mi ID en la mano, ahora toca ir a por el permiso de conducir, para lo cual mi sponsor tiene que hacerme una carta autorizandome a ello, doy gracias a Dios por tener un marido tan generoso.
Que os voy a contar sobre conducir en este país…como dice mi amiga Laura es un vídeo juego donde tienes que ir sorteando Land Cruiser V8, que se empeñaba en pasarte por encima, debajo, por un lado, por otro.
En estos momentos me arrepiento de no haber jugado más con mis hijos a Mario Bross, me siento como Peach, aunque por mucho que busco botones no encuentro ninguno que me haga saltar, que eche fuego por el tubo de escape o aceite, para poder ir escalando posiciones.





Nueve meses más tarde, ya soy capaz de ir cantando en el coche, ante la mirada atónita de los locales, que no entienden como siendo mujer, rubia y con coche pequeñito se puede conducir y cantar al mismo tiempo.
Claro que yo tampoco entiendo como con la cara tapada, gafas de sol encima del velo, hablando por el móvil y 4 niños saltando detrás se puede conducir.




Por supuesto no me he librado de un golpe, lo cual es tener mucha suerte.
Como la distancia de seguridad es 0,1 milímetro a poco que frenas, leche que te dan.
Lo mejor es cuando llamas a la policía y se empeñan que les expliques donde estas. Señor agente a mi derecha tengo el desierto y a mi izquierda … más desierto, le puedo mandar la localización por wassup? terminaríamos antes. Dos horas y media mas tarde siguen sin aparecer y por supuesto nunca llegaron.
Ahora toca adaptarse a las normas de vestuario, porque vamos por Diosss, si es que nos ponemos cualquier cosa, sin ningún sentido del pudor.
A quien se le ocurre pensar que los leggings son pantalones?





Y así poco a poco, te vas adaptando al cambio, viviendo muy de cerca la tan ansiada Alianza de Civilizaciones.